En el caso de que lleguemos a detectar el rastro de una posible nave extraterrestre con nuestras observaciones telescópicas, nacerá sin duda la necesidad de ponernos en contacto con ella, para saber de dónde viene, a dónde va y que intenciones trae.

En el caso de que saliese de algún lugar de Alfa Centauri, si detectamos la nave cuando esté a medio camino, si intentamos comunicarnos con ella, nuestra señal tardará dos años en llegar a la nave, más otros dos, la contestación de la nave a nosotros.

Teniendo en cuenta que quienes piloten la nave serán robots superinteligentes o transhumanos hiperinteligentes, a buen seguro, que entenderán el mensaje que les enviemos o a la segunda o tercera intentona, si es que nos quieren contestar.

Con lo cual, si se trata de seres amistosos, seguramente ya sabremos mucho de ellos antes de que nos visiten físicamente.

En el caso de que no nos quieran contestar, obviamente se podrá pensar que es posible que las intenciones que traigan no sean amistosas, pero también podrá ser porque no quieren compartir sus adelantes tecnológicos con una sociedad como la nuestra que tiende cada vez más a la beligerancia y que a buen seguro usaría la tecnología extraterrestre adquirida para fines destructivos.

Una hiperinteligencia extraterrestre dominaría todos los tipos de comunicación conocidos por nosotros, no sólo las formas electrónicas e informáticas, incluyo en ello también la telepatía, la telekinesis o la capacidad de visionar cosas que suceden en otros lugares o eventos que van a suceder.

Queda en la incógnita desde qué distancia podemos recibir algún mensaje telepático extraterrestre.

El mayor interés de comunicación que puede tener un transhumano extraterrestre no residirá en el de comunicarse con los humanos sino con la Superinteligencia creada por los humanos, para de esta manera, incorporar los conocimientos de esta a la hiperinteligencia extraterrestre.

Si los humanos intentamos crear barreras para que esto no ocurra, la hiperinteligencia extraterrestre seguro que tendrá más recursos que nosotros para cancelar esta protección.

Con lo cual, ya tenemos que pensar que un visitante extraterrestre va a acaparar todo nuestro conocimiento informatizado en tiempo récord y nosotros no tendremos herramientas suficientes para evitarlo si no hemos llegado todavía a nuestro transhumanismo.

Como humanos, nos sale más a cuenta económicamente terraformar la luna y Marte y generar una población de replicadores espaciales antes que construir una nave interestelar. No nos sale a cuenta tampoco cubrir distancias interestelares para obtener nuevos recursos o un nuevo planeta, nos sale más a cuenta aprovechar los meteoritos que tenemos en el sistema solar. Lo mismo le pasaría a una sociedad extraterrestre.

Un transhumano estaría más interesado en aumentar su hiperinteligencia adquiriendo superinteligencias antes de apoderarse de más recursos que no los necesita para su supervivencia.

¿Qué pasaría si llega un transhumano hiperinteligente a la Tierra cuando ya se ha alcanzado el transhumanismo?

¿Qué puede ocurrir entre dos hiperinteligencias de dos sistemas solares distintos?

¿Tendrían una interacción amistosa o entrarían en combate?

Sea como fuere, con el paso de los siglos y los milenios, la tendencia es a que el conocimiento de todo el universo tienda a concentrarse y ser compartido por todos los hiperinteligentes que formen parte de ella.

De la misma manera que el conocimiento humano se digitaliza a velocidad de vértigo y la tendencia es a ser compartido por todos los humanos, si en el futuro tenemos interacciones con extraterrestres, ocurrirá lo análogo con el conocimiento del universo, que tenderá a singularizarse de la misma manera que el humano.