El Foro Económico Mundial (WEF) y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) presentaron el informe conjunto “AI in Strategic Foresight: Reshaping Anticipatory Governance”, que analiza cómo la inteligencia artificial (IA) está transformando la práctica global de la prospectiva y los sistemas de gobernanza anticipatoria.
El documento, elaborado a partir de una encuesta global a 167 expertos en foresight de 55 países, revela que dos tercios de los profesionales del campo ya utilizan IA en sus procesos de análisis, vigilancia tecnológica, construcción de escenarios y detección de señales de cambio.
Estas herramientas, según el estudio, se valoran principalmente por su capacidad para acelerar procesos, procesar grandes volúmenes de información y generar nuevos insumos creativos para la toma de decisiones estratégicas.
Principales hallazgos
El documento identifica tres niveles de integración de la IA en la prospectiva:
- IA como apoyo analítico, usada para sintetizar información y realizar análisis de tendencias.
- IA como socia creativa, que colabora en la generación de ideas, escenarios y visualizaciones.
- IA integrada al flujo completo de trabajo, mediante sistemas personalizados que automatizan tareas de detección de señales, simulación y modelado de futuros complejos.
Entre los principales beneficios reportados destacan la eficiencia temporal (39%), la capacidad de procesar grandes volúmenes de datos (17%), la generación de ideas (12%) y la ampliación de la calidad y el alcance del análisis (7%).
Sin embargo, el estudio también advierte sobre riesgos éticos, sesgos algorítmicos y carencias de gobernanza, especialmente en el sector público, donde solo 27% de los equipos declara contar con guías éticas formales para el uso de IA.
Desafíos y recomendaciones
El informe subraya la necesidad de incrementar la alfabetización en IA, superar la dependencia de herramientas genéricas y desarrollar flujos de trabajo centrados en el ser humano, que combinen el potencial de la automatización con la interpretación crítica, la creatividad y la ética profesional.
También plantea reforzar la colaboración entre sectores público, privado, académico y de la sociedad civil para evitar que la desigualdad en capacidades tecnológicas amplíe la brecha de anticipación entre países y organizaciones.
El estudio concluye que la integración de la IA en la prospectiva no es un problema técnico, sino un proceso de transformación estratégica que exige inversión en capacidades humanas y tecnológicas, marcos de gobernanza robustos y una cultura de aprendizaje y experimentación continua.
El informe completo está disponible aquí.
