VIAJES INTERESTELARES Y OVNIS (5-El visitante silencioso)

by Valentín Elías Pineda

Fuente: Blog de Masticadores

Libro-valentin Soleas – Las Bases del Futurismo

Si bien un viaje interestelar parece que tendrá pasajeros robóticos o transhumanos, voy a dejar la puerta abierta a que los humanos puedan hacerlo también, pero hibernados. Si bien una tecnología capaz de parar todos los procesos biológicos y cerebrales completamente y volverlos a recuperar como si no hubiese pasado nada, se antoja por lo menos harto compleja, voy a dar como posible que se pueda conseguir durante el siglo XXI. De esta manera se reduciría apreciablemente el coste del viaje interestelar para los humanos.

Los inversores en viajes interestelares van a ser cuando menos “algo peculiares”. De momento, ya saben que el coste es inimaginable y no van a recuperar la inversión seguramente en toda su vida. En tal caso ¿Qué atractivo tiene invertir en ello?

El de ir a buscar materiales a otro sistema solar para luego venderlos aquí, no tiene sentido, porque el viaje es tan caro que los productos traídos de vuelta serían demasiado caros también.

Solamente por conocer si existe una civilización extraterrestre, es demasiado caro el viaje, difícilmente puede interesar sólo por eso, y vete a saber qué civilización puedes encontrarte si vas a la aventura.

El interés económico verdadero residiría en encontrar un nuevo sistema solar en el que establecerse y nuevos planetas habitables o para terraformar.

La mayoría de los viajes serían seguramente de ida. El viaje de vuelta es costoso y con su duración, es una incógnita el estado en el que nos encontraremos el planeta de origen a la vuelta y no encontraríamos ya a la gente que habíamos conocido a no ser que se hubiesen criogenizado.

Está claro que, para ir a un sistema solar diferente al nuestro, primero tenemos que conocer si nos va a valer la pena o no, Es decir, hay que lanzar un robot que lo explore de antemano y nos informe.

Una nave interestelar que sólo lleva como tripulante un robot, se puede hacer del tamaño mínimo. Si bien tendrá que llevar motores de antimateria, no le harán falta los láseres para pulverizar los meteoritos ya que los podrá esquivar.

Si lanzamos una nave a un sistema solar con vida inteligente, tenemos que tener en cuenta que será detectada años antes de la llegada y según el grado de desarrollo de la civilización, intentarán apoderarse de ella con fines egoístas. Por lo tanto, hasta que no sepamos a donde vamos, conviene lanzar una sonda con una navegación lo más silenciosa posible. La nave pequeña con el robot es el único candidato posible para el primer contacto.

El robot puede ser de tamaño relativamente pequeño y ser lanzado a un planeta camuflado como un meteorito. Una civilización capaz de lanzar este robot seguramente ha desarrollado una tecnología como la del Terminator 2 como una aleación capaz de mimetizarse con el entorno ya que lo ideal es pasar por el planeta mimetizándose como uno de sus habitantes. En caso de ser descubierto, lo más probable es que decida autodestruirse en lugar de caer en manos perversas.

La transmisión de datos al planeta de origen sería con algún protocolo de datos hiperinteligente y por lo tanto indescifrable para una tecnología como la nuestra, por el momento.

El diseño de esta nave robotizada sería para viaje sólo de ida. Una vez realizada la transmisión de todos los datos interesantes, tendrá la orden de autodestruirse antes de caer en malas manos. Con lo cual la cantidad de antimateria calculada para el viaje sea la exacta para quedarse exhausta al llegar a la tierra. La nave que ha transportado el robot puede entrar en la atmósfera terrestre e incinerarse somo si fuera un meteorito de tamaño mediano. No nos daríamos cuenta de que era una nave extraterrestre.

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