La OCDE presenta «La Economía Oceánica hacia 2050»: desafíos y oportunidades para un crecimiento sostenible
La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) publicó el informe The Ocean Economy to 2050, un estudio clave que revela la importancia crítica del océano en la economía mundial y plantea escenarios futuros bajo diferentes trayectorias de desarrollo.
Si la economía oceánica fuera un país, sería la quinta más grande del mundo: entre 1995 y 2020, contribuyó entre el 3% y el 4% del PIB global y empleó hasta 133 millones de personas en equivalentes a tiempo completo.
Sin embargo, el informe advierte que los patrones de crecimiento sostenido observados en las últimas décadas no están garantizados en el futuro.
Factores como el cambio climático, la transición energética, la presión sobre la biodiversidad y la transformación tecnológica reconfigurarán profundamente la dinámica de la economía oceánica en las próximas décadas.
Principales hallazgos
- Doble tamaño en 25 años: La economía oceánica duplicó su valor real de USD 1,3 billones en 1995 a USD 2,6 billones en 2020.
- Asia en el centro: Más del 75% del crecimiento oceánico global se concentró en países de Asia y el Pacífico, especialmente en el Este asiático.
- Turismo y petróleo offshore dominan: Dos sectores —el turismo marino y costero, y la extracción de petróleo y gas offshore— generaron cerca de dos tercios del valor agregado bruto.
- Cambio climático como riesgo estructural: El impacto ambiental amenaza con frenar o revertir el crecimiento, especialmente si las transiciones energéticas no se aceleran.
¿Cómo podría evolucionar la economía oceánica hacia 2050?
El informe presenta dos escenarios:
- Transición energética acelerada: el sector continuaría creciendo, con turismo marino como sector dominante y una disminución relativa de petróleo y gas offshore.
- Transición estancada: la economía oceánica podría contraerse, afectada por menor productividad y mayores daños climáticos.
Recomendaciones estratégicas
La OCDE identifica cuatro prioridades esenciales para un futuro sostenible:
- Fortalecer la gobernanza oceánica con herramientas de planificación espacial marítima y acuerdos multilaterales efectivos.
- Impulsar la innovación tecnológica y digital en sectores marítimos, incluyendo automatización, robótica y observación marina.
- Expandir la recolección de datos científicos y el mapeo del lecho marino (hoy solo cubierto en un 25%).
- Incluir a países en desarrollo en cadenas de valor oceánicas, asegurando prácticas sostenibles y transferencia de tecnologías.
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