El Pew Research Center presentó su estudio global “How People Around the World View Artificial Intelligence”, un relevamiento sin precedentes que analiza las percepciones, expectativas y preocupaciones sobre la inteligencia artificial (IA) en 24 países de todos los continentes.
El informe muestra un panorama diverso y ambivalente: mientras crece el reconocimiento del potencial transformador de la IA en salud, educación y productividad, también aumentan las preocupaciones éticas y sociales vinculadas a la privacidad, el empleo y el control de los algoritmos.
Percepciones globales: entre la fascinación y la cautela
El estudio revela que, en promedio, el 52% de los encuestados considera que la IA traerá más beneficios que riesgos, aunque el 36% cree que sus impactos podrían ser negativos si no se establecen marcos regulatorios adecuados.
Las percepciones varían significativamente por región:
- En Asia y Europa del Norte, predomina una visión positiva basada en la innovación y la eficiencia.
- En América Latina y África, la opinión pública se muestra más dividida, con altos niveles de incertidumbre sobre los efectos sociales y laborales.
- En Estados Unidos y Europa Occidental, el debate se concentra en la ética, la desinformación y la protección de los datos personales.
Brechas generacionales y educativas
El informe evidencia marcadas diferencias según edad y nivel educativo:
- Los jóvenes (18–34 años) muestran mayor entusiasmo y confianza en la IA, destacando su potencial para resolver desafíos complejos y facilitar la vida cotidiana.
- Las personas mayores de 55 años tienden a manifestar mayor desconfianza, especialmente respecto del impacto en el empleo y la pérdida de control humano.
- Asimismo, quienes poseen mayor nivel educativo son más propensos a considerar que la IA puede mejorar la toma de decisiones públicas y privadas, siempre que se acompañe de gobernanza ética y transparencia algorítmica.
Principales preocupaciones ciudadanas
Entre los temas que generan mayor inquietud destacan:
- La sustitución de empleos humanos por automatización inteligente (67%).
- El uso indebido de datos personales (64%).
- La difusión de desinformación mediante contenidos generados por IA (59%).
- El sesgo algorítmico y la discriminación automatizada (53%).
- El control social y la vigilancia masiva (48%).
Estos resultados reflejan una creciente demanda global por marcos regulatorios que aseguren un uso ético, inclusivo y responsable de la inteligencia artificial, en consonancia con los principios propuestos por organismos internacionales como la UNESCO y la OCDE.
Una ciudadanía en transición tecnológica
El Pew Research Center concluye que el mundo se encuentra en una etapa de “alfabetización tecnológica desigual”, donde la adopción de la IA avanza más rápido que la comprensión pública de sus implicancias.
En este contexto, el estudio invita a los gobiernos, las empresas y las instituciones educativas a promover una cultura de anticipación y deliberación ética sobre los futuros posibles de la IA.
Acceso al informe completo aquí.
