Un nuevo estudio titulado “El camino hacia la transición energética en la industria alimentaria: una revisión sistemática de buenas prácticas y oportunidades de innovación” presenta el análisis más actualizado sobre el avance global de la transición energética y alerta sobre un importante vacío de conocimiento en uno de los sectores productivos más relevantes: la industria alimentaria.
El informe, basado en un exhaustivo análisis bibliométrico internacional, confirma que la investigación sobre transición energética ha crecido de manera exponencial desde 2020, pasando de 27 publicaciones a 109 en 2024. Sin embargo, este crecimiento no se ha traducido en una atención equivalente hacia el sector alimentario.
Riesgos para la industria alimentaria
El análisis señala que esta falta de estudios específicos constituye un riesgo serio.
Sin una base de conocimientos sólida, la industria podría enfrentar importantes barreras para adoptar tecnologías de eficiencia energética y descarbonización, retrasando la implementación de prácticas sostenibles y aumentando costos e ineficiencias.
Además, la literatura actual muestra una fuerte predominancia de enfoques tecnológicos y económicos, pero escasean estudios que integren dimensiones sociales, éticas y de justicia climática, necesarias para una transición inclusiva y sostenible.
Pese a los riesgos, el informe resalta que la brecha de conocimiento representa también una oportunidad clave para gobiernos, universidades, centros tecnológicos y empresas.
El estudio propone fortalecer la investigación interdisciplinaria y promover iniciativas que aceleren la descarbonización de la cadena de frío, la adopción de energías renovables y la eficiencia productiva en el sector alimentario.
Recomendaciones hacia 2040
El informe presenta un conjunto de recomendaciones estratégicas para orientar a actores públicos y privados:
- Fomentar la investigación interdisciplinaria, integrando ciencia, ingeniería, economía y ciencias sociales.
- Dirigir financiamiento y esfuerzos de I+D hacia la industria alimentaria, uno de los sectores más relevantes pero menos estudiados en la transición energética.
- Utilizar escenarios prospectivos para preparar a instituciones, empresas y gobiernos frente a futuros posibles en materia energética y climática.
El documento destaca además que la descarbonización no puede entenderse solo como un desafío tecnológico: requiere fortalecer capacidades institucionales para diseñar políticas públicas integrales, promover inversión estratégica y mejorar la coordinación territorial y sectorial.
La transición energética exige, según el informe, gobernanza anticipatoria y decisiones estratégicas de largo plazo.
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